PUESTA EN VALOR DEL AREA URBANA CINCO ESQUINAS Y ANTEPROYECTO DEL EDIFICIO ANEXO MUNICIPAL.

Ciudad de Paraná, Entre Ríos, Argentina

  • CATEGORÍA: Administración y Gobierno
  • FECHA: Proyecto: 2006
A

1er Premio

Concurso Nacional de Anteproyectos. 

 

Equipo de Proyecto: Arq. Condal, Lucas; Arq. Gonzalez, Martín; Arq. Lara, Fernando; Arq. Daniel Imhoff, Arq. Gustavo Alvarenque.

 

La necesidad de ampliar el edificio de la Municipalidad de la Ciudad de Paraná ha sido el vehículo para considerar un proyecto de mayor envergadura dirigido a revalorizar una zona de dicha ciudad que aún degradada aparece como determinante y protagónica de la vida de la ciudad. Se trata de un área de alto régimen circulatorio, sobre todo vehicular, y de un sector importante de acceso a la ciudad.

En este sentido, tanto la intervención urbanística como el edificio propuesto procuran transmitir un carácter de unidad que estabilice la percepción que se tiene del sector. Se considera apropiada la ubicación de un objeto neutro.

El criterio de implantación del nuevo edificio anexo ha sido determinante en la toma de partido del proyecto y en su correlato formal. Se trata de un completamiento del tejido a modo de sutura entre el viejo edificio y las preexistencias del sitio con la nueva propuesta. El nuevo edificio retoma la altura del existente de modo intencional, insertándose con respeto en la escala del sector.

La propuesta de tres bloques que completan las líneas de fachada, genera un vacío central de carácter público controlado que se prolonga hacia calle Alem de carácter peatonal, en una sucesión de espacios exteriores abiertos y de transición que tamizan y cualifican los accesos al edificio.

Esta plaza cívica que se sirve de la calle Alem a manera de atrio, se extiende hasta plaza Ramírez, a través de un túnel peatonal que cruza Av. Echague.

Este recurso posibilita la conexión fluida de los espacios abiertos, sin intervenir ni entorpecer el funcionamiento normal de la avenida y sin incorporar otros elementos que actúen como barrera visual. La incorporación de este elemento retoma el carácter topográfico que modela la ciudad y evoca a otras situaciones repetidas en la misma.

La imagen resultante, que deviene austera y sólida, facilita la lectura rápida desde una percepción cinemática obligada por los flujos circulatorios. Hay también una voluntad de contundencia y sobriedad, coherente a la representación del Estado.

La imagen homogénea responde a una lógica interna de tipo funcional y organizativa. Da flexibilidad y continuidad a los espacios. Con cantidad de elementos o con gradientes se responde a los condicionantes climáticos y al rigor de las orientaciones.

Desde el punto de vista programático, el edificio se desarrolla en dos bloques que corresponden al Honorable Concejo Deliberante y al Anexo del edificio municipal.

El primero recostado sobre Av. Ramirez, se constituye como un bloque de funcionamiento autónomo respecto del edificio anexo, condición dada por la diferencia de horarios de uso. Sin embargo, esta situación no compromete el vínculo con el resto del edificio, ni con el edificio viejo. Solo el recinto de sesiones es separado de modo simbólico, y puesto en estrecho vínculo con la plaza cívica, reforzando el carácter público del hecho.

El Anexo, ubicado sobre calle Alem y Av. Echague, pivota desde el núcleo circulatorio ubicado en la esquina.

Ambos bloques, Concejo y Anexo, son plantas libres subdivididas por tabiques en función de la flexibilidad y la posibilidad de rediseño interno, de acuerdo a la dinámica de usos de este tipo de edificios y a la necesidad de adaptación y mutación que requieren.

Los accesos a ambos bloques se ubican en las esquinas, priorizando la accesibilidad y la claridad de lectura de los mimos, aunque con situaciones espaciales diferenciadas, vinculadas a los espacios de transición de la plaza.

El edificio nuevo, como ampliación del existente, se vincula con aquel en dos puntos de todas sus plantas funcionales. No obstante, morfológicamente, el contacto entre ambos es mínimo, y se produce mediante fuelles.

A pesar de su imagen unitaria, el edificio es proyectado en a partir de una etapabilidad clara, donde las áreas sirvientes se ubican en función de abastecer la construcción, por partes, de los bloques. El número de etapas, y el volumen de las mismas, queda de este modo limitado a cuestiones presupuestarias y no de definición proyectual.